Acné: Qué es, causas principales y algunos estudios epidemiológicos

Introducción. Qué es el acné.

El acné es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta las glándulas sebáceas, estas glándulas se encargan de producir sebo cuyas funciones son básicamente:

-Protección antimicrobiana, objetivo que cumple gracias a su acidez natural.

-Función de lubricación del pelo. Esto permite que el pelo pueda surgir de forma más natural y cómoda.

Los pequeños hoyos en la piel son los poros y se conectan a las glándulas sebáceas por debajo de la misma. Los poros se conectan a estas glándulas a través de un canal que se llama folículo y, dentro de los folículos, el sebo transporta las células de piel muerta a la superficie de la piel. Un vello delgado también crece por debajo de la piel y pasa a través del folículo hasta llegar a la superficie. Cuando se tapa un folículo, se crea un grano o espinilla.

Poro y folículo piloso. Acné
Estructura del poro y el folículo piloso.

¿Cómo se desarrolla el acné?

A veces, el vello, el sebo y las células de la piel se juntan y crean un tapón en el poro. Las bacterias que están presentes en el tapón causan hinchazón. Cuando el tapón comienza a deshacerse, se forma una espinilla. Hay varios tipos de granos, abarcarlos no es la intención de este artículo.

Sus causas son multifactoriales y de muy diversa índole, puede ser resultado de:

-Un incremento en la producción de sebo por las hormonas andrógenas.

-Una queratinización alterada.

-Inflamación y colonización bacteriana de los folículos por la propionibacterium acnes.

-Historia familiar.

-Dieta.

-Estrés. (la evidencia encontrada al respecto es un poco contradictoria, hablaré de ello en futuros artículos).

Epidemiología en poblaciones occidentalizadas

Algún grado de acné, afecta a todas las personas de entre 15 y 17 años, y es de moderado a severo en acerca del 15-20% de ellas (Lucky AW, 1998), (Law MP et al,2010) y (Chodis et al, 2009). Aunque es percibido como un trastorno que solo ocurre en los adolescentes, también persiste en la adultez. un estudio poblacional en Alemania (Collier CN et al, 2008) encontró que el 64% de las personas de entre 20 y 29 años y el 43% de las de 30-39 años tenían acné visible. Otro estudio (Schaefer et al, 2001) , mostró que el 3% de los hombres y el 5% de las mujeres siguen presentando acné moderado entre los 40 y los 49 años.

Epidemiología en poblaciones no occidentalizadas (traducido, casi íntegramente del artículo de Loren Cordain et al, 2002).

Viendo estos datos en sociedades altamente industrializadas y occidentalizadas, sorprende, la casi inexistente prevalencia de este trastorno en las muestras de distintas poblaciones no occidentalizadas alrededor del mundo. Prueba de ello es el estudio de Loren Cordain et al del año 2002, donde, de los 1200 Sujetos de la isla de Kitava en Papúa Nueva Guinea (incluyendo 300 de entre 15 y 25 años), no había ningún caso de acné de cualquier grado. Lo mismo ocurría en los 115 Achés de Paraguay (entre ellos 15 de entre 15 y 25 años) en 843 día de observación, ningún caso de acné fue encontrado. Pocos estudios se han realizado sobre la prevalencia de acné en sociedades no occidentalizadas, sin embargo, Tenemos evidencia que sugiere que esta prevalencia es menor que en las sociedades occidentalizadas. Schaefer, un médico general que pasó 30 años de su vida tratando a los Inuit (esquimales) mientras hacían la transición hacia la vida moderna, reportó que el acné estaba ausente en esta población cuando vivían y comían según su manera tradicional, pero con la llegada de la nueva cultura, la prevalencia de acné se volvió similar a la de las sociedades occidentalizadas.

Antes de la Segunda Guerra Mundial, Okinawa era una isla aislada en el Mar del Sur de China, y sus habitantes nativos presentaban un modo de vida rural, con pocos o ningún lujo de las sociedades industrializadas. Los cuestionarios que los médicos estadounidenses administraban a la población revelaron que “estas personas no tienen acné vulgaris” (Steiner, 1946). La examinación dermatológica de 9955 niños en edad escolar conducida en una región rural de Brasil (Bechelli et al, 1981), encontró que solo el 2,7% de esta población pediátrica presentaba acné. La examinación dermatológica de 2214 adolescentes (Freyre et al, 1998) peruanos por pediatras demostraron una prevalencia de acné del 28% en los indios peruanos, comparado con un 43% en los mestizos y un 45% en los blancos.

En Sudáfrica, los dermatólogos, encontraron ratios más bajas de acné en los Bantu (Park Rg, 1968) (conjunto de pueblos de raza negra) que en los blancos residentes en Pretoria (Findlay GH, 1967). Los 510 adolescentes Bantu (con edad de entre 15-19 años) tuvieron una incidencia de acné del 16%, mientras que en los adolescesntes blancos (n=1822), la incidencia fue de un 45%. Para la muestra completa de los Bantu de todas las edades (n=3905), solo el 2% de los mismos presentaba acné, mientras que en la de los blancos de todas las edades (n=16676), la incidencia del acné fue del 10%.

Conclusión

Como concluye Lorain Cordain  y sus colaboradores en su estudio “El acné vulgaris, una enfermedad de las sociedades occidentalizadas”, la increíble diferencia entre los ratios de prevalencia del acné entre las sociedades no occidentalizadas y las sociedades modernas, no pueden ser solamente atribuidas a diferencias genéticas, hay diversos factores ambientales que deben de ser identificados, la identificación de los mismos podría ayudar a tratar el acné en las sociedades occidentalizadas.

Cabe resaltar la diversidad de hábitats y estilos de vida de estas poblaciones así como la independencia entre las mismas, desde el hielo de los esquimales, hasta la sabana africana pasando por una isla de Oceanía. Estas diferencias podrían observarse en unas costumbres y alimentaciones muy diferentes que sin embargo muestran tasas casi inexistentes de acné. Aquello que con más potencia las une es que no son sociedades a las que haya llegado la modernidad, por lo tanto, parece fundamental tener en cuenta esta evidencia para poder tomar decisiones acordes a la hora de enfrentarse al acné. La intervención nutricional es una terapia que se está contemplando como posible forma de tratamiento, ahondaremos en la evidencia en este aspecto en futuros estudios.

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Referencias bibliográficas:

  • Bechelli  LMHaddad  NPimenta  WP  et al.  Epidemiological survey of skin diseases in schoolchildren living in the Purus Valley (Acre State, Amazonia, Brazil).  Dermatologica. 1981;16378- 93.
  • Collier CN, Harper JC, Cafardi JA, et al. The prevalence of acne in adults 20 years and older. J Am Acad Dermatol 2008; 58: 56–59.
  • Cordain, L., Lindeberg, S., Hurtado, M., Hill, K., Eaton, S. B., & Brand-Miller, J. (2002). Acne vulgaris: a disease of Western civilization. Archives of dermatology, 138(12), 1584-1590.
  • Findlay  GH The age incidence of common skin diseases in the white population of the Transvaal.  Br J Dermatol. 1967;79538- 542
  • Freyre  EARebaza  RMSami  DALozada  CP The prevalence of facial acne in Peruvian adolescents and its relation to their ethnicity.  J Adolesc Health. 1998;22480- 484.
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  • Lucky AW. A review of infantile and pediatric acne. Dermatology 1998; 196: 95–97.
  • Park  RG The age distribution of common skin disorders in the Bantu of Pretoria, Transvaal.  Br J Dermatol. 1968;80758- 761
  • Rademaker M, Garioch JJ, Simpson NB. Acne in schoolchildren: no longer a concern for dermatologists. Br Med J 1989;298: 1217–19.
  • Schaefer  O When the Eskimo comes to town.  Nutr Today. 1971;68- 16.
  • Schafer T, Niehnaus A, Vieluf D, Berger J, Ring J. Epidemiology of acne in the general population: the risk of smoking. Br J Dermatol 2001; 145: 100–104.
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