El síndrome post-caída en ancianos.

Las caídas en ancianos.

Las caídas representan uno de los más serios y desafiantes problemas del anciano. Están asociadas claramente a la mortalidad, morbilidad, deterioro funcional y admisión prematura en residencias de ancianos. Debe remarcarse no solo su alta incidencia, sino su combinación con la alta susceptibilidad al daño. El riesgo de sufrir caídas aumenta a medida que lo hace la edad, un tercio de los mayores de 65 años que viven en la comunidad se caen al menos una vez al año, alcanzándose cifras de un 40-50% entre los mayores de 75 años. Esta incidencia se triplica en los ancianos institucionalizados y en aquellos que ya han sufrido caídas en los años previos. Sin embargo, el principal problema de las caídas no es solo su elevada incidencia sino también la probabilidad de sufrir alguna de sus consecuencias.

De los sujetos que se caen, hasta el 20-30% sufren consecuencias moderadas o graves que interfieren en su capacidad para vivir en la comunidad (el 40% de las institucionalizaciones en Estados Unidos son debidas a caídas o sus consecuencias), requieren hospitalización y el riesgo de muerte en ellos aumenta. Los pacientes que sufren caídas con frecuencia desarrollan un “miedo a caer” que en hasta el 40% de estos sujetos condiciona una limitación en las actividades de la vida diaria y un declive en su capacidad física, lo que, a su vez, favorece el aislamiento social y el desarrollo de trastornos afectivos, fundamentalmente depresivos. Estos condicionantes provocan un círculo vicioso que aumenta el riesgo de caídas y de deterioro de la capacidad funcional, de discapacidad y de muerte1.

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Principales causas de caídas en ancianos1.

El sindrome post-caída.

Se identifica, por lo tanto, el síndrome post-caída que ha ganado reconocimiento como un problema de salud en los ancianos. Tinetti y Powell2 describen este síndrome como la preocupación continua por caerse que en última instancia limita el rendimiento en las actividades de la vida diaria. En los primeros estudios, se creían que el miedo a las caídas era una consecuencia de las mismas. Los investigadores discutían este miedo a las caídas como resultado del trauma producido que llevaba a una reducción de la actividad y a una pérdida subsecuente de las capacidades físicas3,4,5.

Estudios recientes revelan que también existe ese miedo a las caídas en aquellos que aún no las han sufrido6,7,8 y además, se ha descubierto una relación con cambios físicos, psicológicos y funcionales en los ancianos8. El síndrome post-caída es de etiología multifactorial y se sugiere que puede ser un problema más generalizado y serio que las caídas en los ancianos9,10 mereciendo atención.

Relación de las caídas con las fracturas de cadera.

A la hora de hablar de las fracturas de cadera, la mayoría de ellas vienen precedidas por una caída y tras la cirugía, puede existir el peligro de que se continúe el síndrome post- caída provocando una pérdida de funcionalidad y de relaciones sociales en el anciano relacionados con los sentimientos de miedo-evitación, kinesiofobia y catastrofismo causados por el miedo a volver a caerse. En un estudio observacional11 que buscaba valorar la funcionalidad tras un año de alta de ancianos con una disfunción adicional en sus actividades de autocuidado de la vida diaria (respecto a la línea de base de preadmisión 2 semanas antes) comparados con otros ancianos dados de alta con sus funciones de base, se concluyó que en los ancianos que habían recibido el alta a pesar de su nueva disfunción en las actividades de la vida diaria, su pronóstico y recuperación era pobre respecto a los ancianos que no fueron dados de alta hasta que recuperaran estas habilidades. Se concluyó a su vez que los periodos rehabilitación deben ser de una duración mayor asegurando la recuperación de estas habilidades funcionales.

Con esta información en mente, cabe preguntarse por una forma de evitar los efectos adversos del síndrome post-caída y de la pérdida de funcionalidad de las personas operadas por fractura de cadera. La intervención realizada en muchos hospitales deja bastante que desear al respecto, sin dar en muchas ocasiones una rehabilitación específica para este problema. Sin una educación y un tratamiento adecuado las personas que sufren este problema podrían quedar expuestas a futuras caídas y a la perpetuación del síndrome post-caída.

Una posible solución.

  • Una intervención multidisciplinar que conjugue a profesionales de la fisioterapia, el deporte y la psicología podría ser una alternativa y posible solución a este problema.
  • Existe múltiple evidencia de que el ejercicio terapéutico en ancianos mejora sus capacidades funcionales y reduce el riesgo de caídas, se ha comprobado la eficacia  de programas de ejercicios multicomponentes (Fuerza, equilibrio, flexibilidad y funcionales)12,13,14,15 incluso en ancianos nonagenarios 16 (la edad no es excusa).
  • A esta intervención se le podría añadir una educación terapéutica para incidir en la kinesiofobia, comportamientos de evitación y catastrofismo. Estas intervenciones podrían ser ejecutadas tanto en personas que han sufrido este síndrome como en la población de riesgo, siendo el entrenamiento la mejor medicina.
  • Es muy importante a su vez «educar» a la familia o las personas con la que viva el anciano para que ayuden a la conservación de la autonomía del anciano y no pasen a una sobre-protección de este.

En futuras entradas se abordará de una manera más detallada, a través de lo que nos dicen las investigaciones, la posible aplicabilidad de las distintas intervenciones terapéuticas con el fin de arrojar algo más de luz en un tema que tiene tanta importancia. También se hablará de vivifrail, un proyecto pionero que busca el fomento de la realización de actividad física por parte de los mayores que es realmente interesante.

Aquí te dejamos nuestras infografías, siempre y cuando nos cites, ¡puedes utilizarlas si quieres! Si te gusta comparte y comenta, se agradece cualquier ayuda para poder ir creciendo poco a poco, ya que entradas como esta llevan bastante trabajo detrás de ellas. Cualquier aportación, debate o pregunta es bienvenida siempre que se haga desde el respeto.

Caídas en ancianos.

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Referencias bibliográficas.

  1. Soler, P. A., & Mañas, L. R. (Eds.). (2014). Tratado de medicina geriátrica+ acceso web: Fundamentos de la atención sanitaria a los mayores. Elsevier Health Sciences. Capítulo 49.

2. Tinetti ME, Powell L. Fear of falling and low self-efficacy: a case of dependence in elderly persons. J Gerontol. 1993;48:35-38.

 3. Bhala RP, O’Donnell J, Thoppil E. Ptophobia: phobic fear of falling and its clinical management. Phys Ther. 1982;62:187-190.

4. Shumway-Cook A, Baldwin M, Polissar NL, Gruber W. Predicting the probability for falls in community-dwelling older adults. Phys Ther. 1997;77:812-819.

5. McKee KJ, Orbell S, Radley KA. Predicting perceived recovered activity in older people after a fall. Disabil Rehabil. 1999;21:555-562.

6. Tinetti ME, Speechley M, Ginter SF. Risk factors for falls among elderly persons living in the community. N Engl J Med. 1988;319:1701-1707.

7. Myers AM, Powell LE, Maki BE, et al. Psychological indicators of balance confidence: relationship to actual and perceived abilities. J Gerontol A Biol Sci Med Sci. 1996;51:M37-M43.

8. Lawrence RH, Tennstedt SL, Kasten LE, et al. Intensity and correlates of fear of falling and hurting oneself in the next year: baseline findings from a Roybal Center fear of falling intervention. J Aging Health. 1998;10:267-286.

9. Cumming RG, Salkeld G, Thomas M, Szonyi G. Prospective study of the impact of fear of falling on activities of daily living, SF-36 scores, and nursing home admission. J Gerontol A Biol Sci Med Sci. 2000;55:M299-M305

10. McAuley EM, Mihalko SL, Rosengren K. Self-efficacy and balance correlates of fear of falling in the elderly. Journal of Aging and Physical Activity. 1997;5:329-40.

11. Boyd, C. M., Landefeld, C. S., Counsell, S. R., Palmer, R. M., Fortinsky, R. H., Kresevic,D., … & Covinsky, K. E. (2008).. Society, 56 Journal of the American Geriatrics (12), 2171-2179.

12. Cadore EL, Rodríguez-Mañas L, Sinclair A, Izquierdo M (2013) Effects of different exercise interventions on risk of falls, gait ability and balance in physically frail older adults: a systematic review. Rejuvenation Res 16:105–114. doi:10. 1089/rej.2012.1397

13. Lord SR, Castell S, Corcoran J, Dayhew JD, Matters B, Shan A, Williams P (2003) The effect of group exercise on physical functioning and falls in frail older people living in retire- ment villages: A randomized controlled trial. J Am Geriatr Soc 51:1685–1692

14. Binder EF, Schechtman KB, Ehsani AA, Steger-May K, Brown M, Sinacore DR, Yarasheski KE, Holloszy JO (2002) Effects of exercise training on frailty in community- dwelling older adults: Results of a randomized, controlled trial. J Am Geriatr Soc 50:1921–1928

15. Barnett A, Smith B, Lord SR, Williams M, Baumand A (2003) Community-based group exercise improves balance and reduces falls in at-risk older people: a randomized con- trolled trial. Age Ageing 32:407–414

16. Cadore, E. L., Casas-Herrero, A., Zambom-Ferraresi, F., Idoate, F., Millor, N., Gómez, M., … & Izquierdo, M. (2014). Multicomponent exercises including muscle power training enhance muscle mass, power output, and functional outcomes in institutionalized frail nonagenarians. Age, 36(2), 773-785.

 

1 comentario de “El síndrome post-caída en ancianos.”

  1. excelente articulo,necesario difundirlo mas entre geriatras y neurologos. Interesado en vivifrail y a la espera de mayor informacion. Las infografias muy buenas

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