Lecciones de Mark Rippetoe sobre la fuerza.

Recientemente he comenzado a leer el libro de Mark Rippetoe Starting strenght y quería compartir con ustedes mi traducción de la introducción de este libro, ya que me ha parecido muy acertada la forma del autor de definir la importancia de la actividad física y la fuerza en la historia de nuestra especie y en el como debemos seguir teniéndola muy presente incluso en nuestros días, estando lejos de ser algo opcional o que se hace simplemente para solucionar problemas como la obesidad, el colesterol alto, etc. A continuación les dejo con el texto y espero que quede claro el mensaje de lo imprescindible que es la actividad física para todos nosotros:

La fuerza física es lo más importante en la vida. Esto es cierto queramos que lo sea o no. Conforme la humanidad se ha desarrollado a través de la historia, la fuerza física se ha echo menos crítica para nuestra existencia diaria, pero no menos importante para nuestras vidas. Nuestra fuerza, más que ninguna otra cosa que poseamos, sigue determinando la calidad y la cantidad de tiempo en nuestros cuerpos. Mientras que antes nuestra fuerza física determinaba cuanta comida comíamos y como de calientes y secos estábamos, ahora simplemente determina lo bien que funcionamos(…) 

Todavía somos animales, nuestra existencia física es, en un análisis final, la única que realmente importa. Un hombre débil no es tan feliz como el mismo hombre si fuera fuerte. Esta realidad es ofensiva para algunas personas que quisieran que lo intelectual o espiritual tenga prioridad. Es instructivo ver qué pasa a esta gente cuando su fuerza en sentadilla sube.

A la vez que la naturaleza de nuestra cultura ha cambiado, nuestra relación con la actividad física ha cambiado con ella. Previamente éramos físicamente fuertes como una función de nuestra existencia continuada en un mundo simplemente físico. Estábamos bien adaptados a esta existencia porque no teníamos otra elección. Aquellos cuya fuerza era adecuada a la tarea de estar vivos continuaban haciéndolo. Esto daba forma a nuestra fisiología más básica (…) Y continúa con nosotros hoy (…). 

Desde que la mayoría de nosotros ahora hemos sido liberados de la necesidad de obtener personalmente nuestra subsistencia, la actividad física se considera como opcional. En efecto lo es si lo consideramos desde un punto de vista de necesidad inmediata, pero la realidad de millones de años de adaptación a una existencia física no se van porque hayan sido inventados los escritorios.

Nos guste o no, somos poseedores de unos músculos, huesos, tendones y nervios potencialmente fuertes y estas cualidades duramente ganadas en el pasado merecen nuestra atención. (…) Su calidad depende ahora del esfuerzo consciente y directo que les dé un estímulo que necesitan para estar en la condición que les es normal. El ejercicio es ese estímulo.

Por encima de cualquier consideración de rendimiento en deportes, el ejercicio es el estímulo que devuelve a nuestros cuerpos a la condición para la que fueron diseñados. Los humanos no son físicamente normales en la ausencia de ejercicio físico duro. El ejercicio no es algo que hacemos para arreglar un problema, es algo que debemos hacer de todos modos, una cosa sin la cual habrá siempre problemas. El ejercicio es aquello que debemos de hacer para replicar las condiciones bajo las cuales nuestra fisiología fue -y sigue siendo todavía- adaptada, las condiciones bajo las que somos físicamente normales. En otras palabras el ejercicio es el sustituto de la actividad del hombre de las cavernas, aquello que necesitamos para hacer nuestro cuerpo y de hecho nuestras mentes, normales en el siglo 21 (…).

Fuerza y evolución.

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